DIARIO DE SEVILLA-FRANCISCO CORREAL-30.09.2018
HOY es San Jerónimo y ayer lo sacaron en procesión por su barrio. Eusebius Sophronius Hieronymus, que era su nombre, vivió entre los años 347 y 420 de nuestra era. Tradujo la Biblia del griego y del hebreo al latín y es uno de los cuatro Padres de la Iglesia, junto a San Agustín, San Gregorio Magno y Sam Ambrosio de Milán. Carlos Dorado y Emilio Caravallo, capataz y prioste del Rosario, la otra parroquia del barrio, le colocaban ayer las flores en una iglesia que acogió a la Virgen de Belén cuando se desacralizó la Capilla de calle Calatrava.
La calle Cataluña de San Jerónimo vive este fin de semana sus días grandes. Aquí el 1 de octubre será una especie de lunes de resaca de tanta celebración: procesión, solemne celebración eucarística presidida por el párroco de las dos iglesias del barrio, José Antonio Salas Guerra, Velá popular en la barriada de Papachina y el primer partido oficial del Monasterio, equipo de fútbol de chavales de la Cuarta Andaluza que lleva el nombre del edificio más singular del barrio. Ayer, con arbitraje del colombiano Philippe Olmedo, que trabaja de camarero en un bar de la calle Relator, se enfrentaron al Utrera en un campo de césped artificial que inauguró Alfredo Sánchez Monteseirín en octubre de 2009.
Toda la historia del barrio está en la calle Cataluña, donde tienen parada el 3 y el autocar de La Algaba. En ella se encuentran la fachada principal de la iglesia de San Jerónimo, a cuya espalda está la Escuela de Rugby fundada en 1965. En marzo de 2007, el mismo Sánchez Monteseirín inauguró el Centro de Pensionistas y Jubilados que también lleva el nombre-insignia de El Monasterio. A continuación se encuentra la Guardería San Jerónimo. Las calles Valencia y Navarra son perpendiculares con Cataluña, que tiene un local, Cervantes, donde son Especialistas en Bodas, en la doble variante de Salón de Belleza y Estudio de Fotografía. Para que no falte de nada, en esta calle está el Grupo de Empresa de Fasa-Renault. El bar K-Verna, al final de la calle Cataluña, tiene una bandera de España. La calle desemboca en la calle Marruecos, donde se encuentra el monasterio de San Jerónimo, que fundó en 1414 Fray Diego de Medina y que perteneció a los jerónimos de Guadalupe.
En este monasterio se especula que pudo pernoctar Fernando el Católico en una de sus visitas a Sevilla y está documentado que sí lo hicieron Carlos V cuando vino para casarse con su prima Isabel de Portugal, Felipe II, que ordenó instalar en su interior una imprenta para editar las bulas papales y mandarlas a Indias, y Felipe IV, el rey que acogió en su Corte al pintor Velázquez. En 1983 en este monasterio celebraron el convite nupcial Paquirri e Isabel Pantoja, un tiempo intermedio y multitudinario entre el enlace en el Gran Poder y la noche de bodas en el Alfonso XIII. Un año después, el Ayuntamiento de Manuel del Valle adquirió el edificio, que desde 2015 es un centro cívico polivalente.
El monasterio acoge ahora la biblioteca municipal, una sala de exposiciones y otra para conciertos y representaciones teatrales. Frente a la entrada, locales adosados de diferente factura: Peña Flamenca Los Cabales o Club de Pesca Salmón. Las inmediaciones del monasterio hablan a las claras de la densa prehistoria industrial de un barrio laborioso en el que se instaló Fasa-Renault, la empresa puntera en la que raro es el vecino que no tenga o haya tenido un familiar.
En Fasa-Renault trabajó de mecánico tornero Emilio Lozano Benítez, que ejerce de espontáneo historiador del barrio. Junto al monasterio está, cerrado a cal y canto, el antiguo cementerio de los Ingleses, una historia que suena a Byron y Shelley. A su lado, una sólida tapia delimita lo que fue desguace de coches y antes campo de fútbol del Empalme donde dio sus primeros pasos el Gordito del Empalme. Sobrenombre balompédico de Luis del Sol, que ficharía por el Betis, ganaría con el Madrid la quinta Copa de Europa y deslumbraría en el calzio italiano. En Marruecos esquina con Cataluña, binomio que suena a orígenes de la Semana Trágica, hay un solar que desde hace más de tres décadas es aparcamiento de coches y que antes, bajo la misma propiedad de los Távora, dice Emilio Lozano, fue cine y fábrica de viguetas.
Horas después de presidir la Nocturna del Guadalquivir, el alcalde Juan Espadas visitó ayer el barrio de San Jerónimo en uno de sus días más grandes. Es el barrio desde el que emigraron a Argentina los padres de David Guevara, actual delegado de Deportes. Este edil nació en Buenos Aires en 1975 y en 1999 regresó al barrio de sus padres. Iba de número once en la lista de Espadas, el número de concejales que sacaron los socialistas en 2015.
Monasterio da nombre al centro de pensionistas, al equipo de fútbol y a un bar en la calle Navarra especializado en comidas caseras. LV son 55 en números romanos en la lengua a la que tradujo sus textos San Jerónimo. Pero en el campo de fútbol son las iniciales de L y V. Local y Visitante. Andrés Millán dirige la Escuela de Fútbol y es presidente del Monasterio, que entrena Guillermo León. A la charla técnica previa al partido asisten las madres, mientras los padres se quedan tomando la cervecita en el ambigú. Ellas son un retrato sociológico del barrio. Isabel Geniz, la madre de Álvaro, es hija del barrio, pero se marchó a la zona de San Vicente. Mantiene el nexo por su hijo, que juega en este equipo, y por su marido, que trabaja en la Fasa-Renault. Nuria Martínez, madre de David, no tiene más que cruzar la acera para llegar al campo de fútbol. Inma Arenas, madre de Quique, es la entrenadora de los prebenjamines. "Mi modelo de entrenador es Guardiola". Antes se disputó el partido San Jerónimo-Portaceli, con victoria de los locales. La L le ganó a la V.
"Ahora está pasando el santo por debajo de mi casa", dice Roberto, el padre de David, rocoso defensa del Monasterio que alberga las historias de tantos tiempos y de tantos reyes. El San Jerónimo de la iglesia es anónimo. No así los numerosos cuadros que a este padre de la Iglesia dedicaron Valdés Leal o Zurbarán y que están en el Museo de Bellas Artes. A esta pinacoteca fue a parar también el San Jerónimo penitente del escultor Pietro Torrigiano que lo hizo expresamente para el monasterio de San Jerónimo de Buenavista.La imagen salió de la parroquia e inició su recorrido por Medina y Galnares, Esturión, Salmón, Mejillón, Tiburón, la parroquia del Rosario –cuya titular sale en procesión en próximo 6 de octubre–, Boquerón, nuevamente Salmón, Mejillón, Navarra, Larache, Puerta Papachina, Marruecos, Río Piedras, Alcalá del Río, Marruecos de nuevo, Extremadura, Navarra, Valencia, Cataluña y entrada en la parroquia.Un zigzag por un barrio con dos perímetros bien diferentes: por un lado, el del cementerio de San Fernando, que une los dos tanatorios de la SE-30 y San Jerónimo; por otro, el nuevo espacio conquistado para el disfrute. Con un paseo ribereño para el deporte, la pesca y la lectura. Una granja de ecologistas en acción donde se crían cabras y ovejas de especies en vías de extinción. Y, como propina que siempre sorprende al visitante, el imponente huevo de Colón, la estatua del Almirante hecha por Zurab Tsereteli y que Rusia le regaló a Sevilla en 1995. La americanista Enriqueta Vila, entonces delegada de Cultura, rubricó la donación con un viaje a Moscú. Lástima que los vándalos se hayan cebado con la estatua del genovés. Hubo que colocar mallas para evitar que se siguieran llevando el cobre.
Hoy acaba la Velá de San Jerónimo. Animación en las casetas. Manuel Martínez Pérez es hijo del barrio y se llevó 36 años trabajando en la Fasa-Renault hasta 2003. Las mejores cajas de cambio de la automoción europea. Procesión con casetas, totum revolutum en un barrio laborioso que tuvo hasta una Miss España, Teresa Sánchez. Una chica de barrio, la medida más humana del mundo según los antropólogos.
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