Diario de Sevilla / 25/04/2021
Alberto García Reyes
Está muy bien que Juan Espadas quiera progresar en la política y dar el salto al PSOE andaluz. Ojalá tenga suerte. Pero los sevillanos merecemos un respeto. En el último mes, el alcalde ha estado más tiempo viajando por Andalucía que en la ciudad que le ha elegido para que la gestione. Ya fue sorprendente, por utilizar un calificativo moderado, su viaje a Málaga el Viernes Santo para reunirse con la Agrupación de Cofradías. En una fecha tan señalada para Sevilla, donde la Semana Santa es la fiesta mayor, el alcalde no puede estar viendo cofradías en otro sitio. Pero después su agenda no ha parado de colocarse encuentros en otros puntos de la región a pesar de que las medidas impuestas por la Junta de Andalucía prohíben moverse entre provincias. Hay muchos sevillanos que tienen una segunda casa en el litoral y no han podido ir a comprobar si tienen alguna gotera. Pero el alcalde ha usado el salvoconducto del trabajo para montarse un periplo por las agrupaciones socialistas de media Andalucía y captar apoyos para su disputa del trono socialista con Susana Díaz. Se reunió con la alcaldesa de Jerez con la excusa de un encuentro ecuestre y allí cerró las adhesiones de un sector del partido en Cádiz. Luego fue a Huelva e hizo lo mismo con el alcalde de la capital y la presidenta de la Diputación en un acto en el que varios regidores de distintos pueblos de la zona quisieron hacerse la foto con él para ponerla en sus perfiles de las redes sociales y alentarlo como candidato. Después viajó hasta Jaén y se retrató en la facción antisusanista más activa. Este mismo viernes estuvo en Chiclana para la misma historia. Y entretanto las agrupaciones han sometido a votación el adelanto de la elección del candidato socialista a la Junta de Andalucía para que se aprecie bien la división que hay actualmente en el partido y quede claro que Espadas va a por todas. Hasta ahí todo estupendo. Que dimita y ya está. El problema es que no puede dimitir todavía por dos razones. La primera y principal es que no tiene garantizado el triunfo y no va a soltar su silla hasta que no haya cogido otra. En sus planes todo pasa por ganar las primarias y luego marcharse, no antes. Y la segunda es que tiene que organizar su relevo en el Ayuntamiento y ahí tiene un lío gordo. Su número dos es Sonia Gaya, susanista de toda la vida, y según el reglamento muncipal si el alcalde dimite se queda con el cargo el siguiente de la lista que gobierna. Gaya entró en la papeleta por imposición de Susana Díaz cuando todavía ni se atisbaba esta situación. Y por hacerle un favor a su otrora amiga del alma y presidenta de la Junta, ahora tiene un marrón. Lo lógico es que en una situación de pugna interna contra el propio Espadas, Susana impulse a Sonia Gaya a pesar de que ni los sevillanos la conocen ni ella conoce a los sevillanos. En los dos años que lleva aquí, apenas se le ha visto el pelo. Pero si renuncia, el susanismo perderá un bastión que le vendría regalado porque el siguiente en la lista es Antonio Muñoz, un hombre del todavía alcalde.
Y en todo este barullo a nosotros no nos queda más remedio que comer palomitas mientras nos siguen manoseando. O levantarnos del sillón de una santa vez y pegarle una voz a Espadas para que entienda que somos sus jefes, que él está donde está porque Sevilla lo puso. Es un dilema sencillo. Si quiere mandar en Andalucía, adelante. Mucha suerte. Pero, por favor, a los sevillanos respétenos.
Lo que pasó... El 'vacunódromo'. Las quejas de Susana Díaz por la vacunación masiva en el estadio de La Cartuja están entre lo bochornoso y lo mosqueante. No acepta que sus rivales funcionen.
El estado de la Cartuja. La Isla de la Cartuja ha vuelto a cumplir años sin que el dinero del Ayuntamiento para adecentarla asome por ningún sitio. El estado del parque tecnológico es deplorable y cada vez costará más arreglarlo.
Lo que pasará... El futuro de Beltrán Pérez. Beltrán Pérez dejará de dirigir el PP municipal. Tiene sobre la mesa una oferta de un empresario del sector del aceite y la hostelería y está pensándose dejar la política.
Rebaja de restricciones. El calendario que manejan las autoridades permitirá relajar las medidas sanitarias en Sevilla la próxima semana. Los bares y comercios se aproximarán a la normalidad.
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