Abc Sevilla / E.B
La falta de efectivos en la Policía Local de Sevilla se está haciendo muy patente con la pandemia de coronavirus, que ha obligado a redoblar esfuerzos en muchos ámbitos. Uno de ellos es el fenómeno de las botellonas juveniles, doblemente prohibido (antes del Covid ya lo impedían las leyes) pero que sigue teniendo una enorme incidencia en la capital andaluza. Este pasado fin de semana, sin ir más lejos, las concentraciones de chavales consumiendo alcohol en la vía pública han proliferado en muchos puntos de la ciudad y desde la oposición del PP se alertaba de la situación, del peligro para la salud pública y de las molestias para los vecinos.
A pesar de las respuestas oficiales por parte del Ayuntamiento en torno al refuerzo «sin precedentes» de la plantilla de este cuerpo, la realidad del día a día en estos momentos, como denuncian los propios agentes. El principal sindicato, el Sppme, ha denunciado, de hecho, la situación de «abandono» de servicio de transmisiones, lo que redunda en que los sevillanos no puedan conectar de ninguna manera con el 092 para alertar de esas concentraciones juveniles ni se pueda dar la adecuada respuesta policial a los mismos. En las redes sociales han sido numerosas las quejas de los últimos días de ciudadanos que han intentado hablar con la Policía Local y, a pesar de haber realizado hasta quince o veinte llamadas, ni les han descolgado el teléfono.
Los responsables del citado sindicato recalcan la «gravedad de la falta de personal actual» en este servicio, que se encuentra «bajo mínimos» y cuya carencia se ha agravado por el confinamiento de una decena de agentes a causa del Covid-19. El sistema de comunicaciones «está obsoleto, con más de 20 años a sus espaldas», señalan los policías, que apuntan que los fallos son constantes, que los ordenadores tienen un sistema informático del todo superado que ni siquiera les permite ya imprimir documentos de requerimientos o de antecedentes penales y que «se cae continuamente». La centralita, además, permite tener doce líneas simultáneas, pero la situación actual hace que «sólo se puedan atender dos, como mucho y cuando se puede». Para las otras llamadas no hay «una simple grabación que indique con quién se está hablando y el tiempo de espera». De los escasos cinco ordenadores con conexión telefónica que posee este servicio policial «sólo quedan dos», que se «han cedido a una empresa privada para que atienda esas llamadas entrantes» que «no tiene la formación suficiente en emergencias y terminan saturando el sistema». «En Sevilla había mejores equipos de transmisiones en 1992», alegan los agentes, que ven «vergonzosa» la situación.
«Nos parece curioso y vergonzoso -apuntan desde el sindicato- que nadie de la Delegación de Seguridad salga a defender el trabajo de los compañeros de Transmisiones, aumentando nuestra perplejidad cuando las críticas que se reciben llegan por las redes sociales, donde el sistema de Emergencias Sevilla vende hasta el rescate de un gato».
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