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Jun

2021

Inversores internacionales proyectan más residencias de estudiantes en la avenida de la Palmera PDF Imprimir E-mail

Abc Sevilla / 19/04/2021

Luis Montoto

La avenida de la Palmera sigue atrayendo el interés de inversores y fondos internacionales interesados en hacer grandes proyectos dotacionales, especialmente residencias de estudiantes, aunque también se analizan residencias para la tercera edad y centros sanitarios. Antes de la crisis del ladrillo los promotores que se acercaron a esta arteria de Sevilla pusieron el foco en el desarrollo de nuevos edificios de oficinas, con inmuebles como el Columbus (en la esquina con Bueno Monreal), el conjunto de edificios promovidos por la antigua Winterthur o el edificio Patricio (que promovió la Corporación Aliseos). La avenida acoge así la sede de entidades financieras como BBVA y de firmas de asesoría y consultoría de negocios como el bufete Garrigues, EY, KPMG o MA Abogados.
La reactivación de la inversión inmobiliaria en esta zona ha dejado a un lado las oficinas y ha venido de la mano de otro tipo de iniciativas. El pistoletazo de salida llegó en 2018 con la venta del denominado chalet de la Botella (que pertenecía a la familia Beca), y en el que la firma Rya Residencias está ultimando ya la construcción de un moderno edificio con 215 habitaciones para estudiantes (con lavandería, gimnasio y aparcamiento para 40 vehículos, entre otros equipamientos).

El segundo aldabonazo de esta nueva tendencia se produjo en el número 17 de la Palmera, en un gran solar que perteneció a la familia Solis. Las firmas Amira Properties y la empresa'Hubr presentaron en 2019 una propuesta —que también está actualmente en un avanzado estado de edificación— que alberga habitaciones dobles e individuales para acoger a otros 300 estudiantes.

En estos meses, y a pesar de la pandemia, no ha decaído el enorme interés de estos nuevos inversores por adquirir los chalets con parcelas grandes y que no tengan ningún tipo de protección patrimonial, para que pueden ser así derribados y acger proyectos de una tipología parecida a las dos que ya están en marcha.

Bajo esta premisa, en los últimos meses se están ultimando dos nuevas operaciones. Por un lado, está muy próxima la formalizaión de la venta del número 38, una casa en cuyo perímetro se podría levantar una residencia de 12.000 metros cuadrados con 300 habitaciones, lo que la convertiría en una de las mayores de todas las que se están promoviendo en este momento.

El futuro comprador es un fondo americano en alianza con una empresas especializada en la gestión de este tipo de residencias. La parcela colindante, la número 40, también ha recibido diversas ofertas a lo largo de estos meses, aunque no ha nada cerrado. En ambos casos, se trataría quizá de los últimos proyectos de grandes proporcines que acogería La Palmera, ya que el resto de casas que recorren la avenida se ubican en solares de menor dimensión.


Recientemente también se ha pactado la venta de la casa del número 9, un chalet que perteneció a la familia Benjumea. En este caso el comprador sería una familia andaluza, que ha realizado una oferta que supera a la que había realizado previamente un fondo de inversión americano. Se trata de un suelo de unos 1.500 metros cuadrados en el que algunos inversores habían proyectado la construcción de una residencia para la tercera edad, aunque se desconoce el uso que finalmente le darán sus nuevos dueños.

¿Por qué sigue el auge de las residencias de estudiantes? Este tipo de proyectos tratan de suplir una carencia que existía en las ciudades universitarias españolas, en las que el 90% de la oferta de alquiler está en manos de particulares. Es un mercado «informal» y poco profesionalizado donde «la oferta es muy heterogénea, con calidades y servicios muy variados, y que ofrece poca flexibilidad en términos de duración de los contratos». Es el caso de los estudiantes de becas Erasmus, que vienen por seis meses, o máster y posgrados, con duraciones de uno o dos años. La Palmera tiene como atractivo su cercanía al campus de Reina Mercedes y también al de Pirotecnia.

Historia
El auge de las residencias de estudiantes marca, en cierto modo, una nueva etapa en la historia de esta avenida. La Palmera se formó en el último tercio del siglo XIX como una prolongación del paseo de las Delicias. Fue en el año 1894 cuando se reforma el final del paseo y en 1911 se efectúa la alineación de edificaciones, según un proyecto de Juan Talavera. La celebración de la Exposición Iberoamericana de 1929 fue un factor decisivo que contribuyó a la transformación de la avenida al verse incluida en el plan de obras conexas de dicha institución.

Hace prácticamente un siglo, en 1920, se redactó la normativa que determinó su configuración posterior, ya que solo se permitió la construcción de un tipo de viviendas unifamiliares exentas, rodeada de jardines con verjas o tapias de cerramiento para separación de la acera, prohibiéndose usos industriales. De acuerdo con ella se construyeron lujosos palacetes, residencia de las familias más acomodadas. Aunque aún se mantienen algunas de las casas más significativas, otras muchas ya fueron derribadas para ser transformadas en colegios mayores, restaurantes, clínicas, guarderías infantiles y organismos oficiales.

Todavía hoy destaca el edificio del arquitecto sevillano Aníbal González de estilo regionalista, que había sido propiedad de la familia Luca de Tena, o el edificio de los Sundheim (que hoy pertenece a la Junta de Andalucía, al igual que la Casa Rosa). El IES Fernando de Herrera se alza sobre el solar del antiguo Casa Blanca, que fue propiedad del marqués de Esquivel y que sirvió de refugio al general Sanjurjo. Cerca también está la casa de Aníbal González, como indica un azulejo colocado sobre su fachada.

Ya en 1928 se proyectó la construcción de la parroquia del Corpus Christi y sólo un año después, en 1929, se edificaron también algunos pabellones para la Exposición Iberoamericana, como los de Cuba o República Dominicana, que aún se conservan.

 
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