Abc Sevilla / 21/07/2021
Javier Macías
Todo estaba previsto para que a principios de año comenzasen las obras de sustitución del alcantarillado y la posterior reurbanización de la calle Zaragoza. El Ayuntamiento había adjudicado a principios de diciembre el proyecto a la empresa Ullastres S.A. por 1,2 millones de euros pero un informe de la Comisión de Patrimonio lo frenó todo. Cultura estudió el documento que le presentó la Gerencia de Urbanismo y requirió más detalles constructivos de cómo iba a quedar el pavimento, a base de granito, y sus terminaciones en los enlaces con el acerado y las fachadas. Además, aprovechó para manifestarse por primera vez acerca de la polémica existente por la eliminación del clásico adoquín de Gerena y recomendó que se reutilizase el que allí está enterrado bajo el asfalto de la calzada. Sin embargo, desde entonces, no ha vuelto a tratarse el asunto en ninguna reunión de la Comisión. El gobierno municipal frenó las obras, que llevaban siete meses anunciándose y que, en teoría, debían haber comenzado este verano. No será así. El Consistorio ha pospuesto su inicio otra vez y ahora lo ha fijado para cuando pase el tiempo estival. El último avance fue el pasado 16 de junio, cuando la Gerencia de Urbanismo remitió los detalles constructivos solicitados a Cultura con el ruego de que se acelerase para su comienzo este mismo verano, pero en Patrimonio aún no han dado respuesta ni siquiera se ha revisado en una reunión. El problema es que estos trabajos, que obligarán al corte de esta arteria fundamental del Casco Antiguo, tienen un plazo de ejecución fijado de al menos 30 semanas -siete meses-, por lo que llegarían muy justas para la próxima Semana Santa, ya que es habitual que el Ayuntamiento calendarice sus obras para evitar coincidir con esta celebración.
Fuentes municipales apuntan a ABC que el proyecto está pendiente de la aprobación por parte de la Comisión de Patrimonio, que se está retrasando justo cuando se ha levantado otra gran polémica por el resultado de la reurbanización de la cercana plaza de la Magdalena, que ha podido influir en los tiempos y la propia redacción del diseño final de la calle Zaragoza.
Por fases y plataforma única ABC ha tenido acceso a la memoria y a los pliegos técnicos que Emasesa y la Gerencia de Urbanismo pusieron sobre la mesa en diciembre. Las obras afectarán a toda la calle Zaragoza, desde la confluencia con San Pablo hasta Joaquín Guichot, incluyendo también las calles Madrid y Badajoz. En toda esta zona se eliminarán los aparcamientos -también las plazas de zona azul- y se instalará una plataforma única. En el último proyecto presentado se contemplaba un adoquín de granito de 20x20x8 centímetros en los acerados, reponiendo el bordillo existente actualmente. En la calzada, por su parte, se instalaría un pavimento similar pero con losetas de 10x20x8 centímetros con un encintado central con tres hileras del mismo adoquín de 20x10x8. Uno de los tramos, el de la conexión de las calles Madrid con Badajoz, se repondrá con el granito procedente de recuperación del actual.
Las obras se llevarán a cabo en cinco fases. La primera serán los trabajos previos y, a partir de ahí, se realizarán por tramos: de Puerta de Triana a Carlos Cañal, de Carlos Cañal a Doña Guiomar, de Doña Guiomar a Badajoz y de Badajoz a Joaquín Guichot. Conforme se vaya pavimentando una fase comenzará la siguiente y así hasta completar los cuatro tramos.
Esto conllevará alteraciones en el tráfico ya que, además de cortar la calle Zaragoza durante el tiempo que duren los trabajos, se cortarán parcialmente las perpendiculares. Movilidad irá señalizando las alternativas para los residentes y para la entrada del aparcamiento público de Albareda.
Una vez la calle esté reurbanizada, pasará a ser semipeatonal. Es decir, sólo se permitirá el acceso a residentes con plazas de garaje y a los coches que vayan al parking de la Plaza Nueva.
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