promo

Síguenos en Twiter

Banner
Banner

Vie

03

Sep

2021

La lenta agonía del histórico Frontón Betis PDF Imprimir E-mail

Abc Sevilla / 16/08/2021

Eduardo Barba

En pleno barrio sevillano de El Porvenir, un viejo edificio civil cargado de historia sobrevive a duras penas tanto al desarrollo de todo su entorno como al desdén de las autoridades municipales. El Frontón Betis, en la calle Diego de la Barrera, va camino de cumplir un siglo de vida en un lamentable estado de abandono por parte del Ayuntamiento, propietario del característico inmueble.

Inaugurado en noviembre de 1929 aprovechando el tirón de la Exposición Iberoamericana, este histórico frontón vino siendo en los últimos años una simple nave gigantesca que se ha usado como almacén municipal. Después de ser, durante un tiempo, punto de partida del itinerario que cada año realiza la cabalgata de reyes magos del Ateneo, que lo sigue usando para montar, desmontar y albergar las tradicionales carrozas de la comitiva.
El viejo edificio tuvo incluso anexas en el flanco que da a la calle Gonzalo Díaz viviendas de titularidad municipal que ocupaban familias con escasos recursos, pero se desalojaron en 2019 por el mal estado del inmueble. Las instalaciones, estructuras y acabados del frontón mostraban ya hace dos años unas condiciones deplorables, por lo que el Consistorio se vio obligado a desalojar de manera urgente a las once familias que ocupaban esos pisos municipales ubicados en este amplio inmueble, «dadas sus pésimas condiciones constructivas y la ausencia de garantías en la estabilidad de un edificio de 90 años», se llegó a decir por parte de la empresa municipal de la vivienda, Emvisesa. Desde entonces, el inmueble acumula un par de años cerrado del todo, incluidas las viviendas anexas, y sin uso definido a corto o medio plazo.


La historia no ha dado dignidad al edificio, ni mucho menos. Este frontón para «deportes vascos», como se destacó en su época, fue inaugurado en noviembre de 1929, obra del arquitecto José Miguel de la Quadra-Salcedo, marqués de Castillejos, y en su época destacó como uno de los frontones más bonitos de España, al estar su cancha de toda columna, evitando molestias al público y dando más esbeltez a la instalación. El frontón se construyó anexo al campo del Patronato Obrero, que desde 1918 era el del Real Betis Balompié, club ligado a la construcción del recinto, de ahí su nombre. En su construcción estuvo implicada la entidad bética, dado que se hizo sobre terrenos que estaban alquilados por la sociedad bética al Ayuntamiento sevillano, y a través de la concesión de los derechos de explotación a una sociedad. La idea de esta actividad hay que atribuirla indudablemente a la directiva bética presidida por Ignacio Sánchez Mejías, todo un precursor en la búsqueda de actividades de financiación del deporte profesional. Hoy día es el único elemento arquitectónico que sigue en pie de todo aquel complejo deportivo que rodeaba al campo del Patronato y que había impulsado el club verdiblanco.

Para asegurar la comunicación con esa zona, aún entonces muy alejada del núcleo urbano esencial, la compañía de tranvías estableció una línea especial de autobuses con salida desde la plaza de San Francisco y el despacho de localidades durante el día previo en el famoso Bar Americano en la calle Velázquez. La sesión inaugural, que fue un rotundo éxito según la prensa de la época, se celebró a beneficio de la Asociación de la Prensa y en ella se enfrentaron los pelotaris Mújica y Andoain contra Iriondo y Arrate en un primer partido, mientras que en el segundo jugaron Onaindia y Goenaga contra Lecube y Lizarra, todo ello «animado por un amplio circuito de quinielas y apuestas deportivas». El éxito del Frontón Betis durante sus primeros tiempos fue inusitado. En aquella Sevilla al alza de la Exposición Iberoamericana de 1929 fueron muchísimas las actividades y espectáculos que se desarrollaron y el deporte de la pelota vasca se asentó mucho más de lo esperado.


La importancia histórica del edificio, convertido en desvencijado almacén municipal, también reside en los mítines políticos multitudinarios que se celebraron en su interior durante la etapa de gobierno del general Berenger y la II República española, como el que tuvo lugar el 18-9-1930 en que el orador principal fue Niceto Alcalá Zamora. Luego se celebró antes de la llegada de la República y lo protagonizó Unión Monárquica, precisamente para advertir a sus correligionarios del posible cambio de régimen, que poco después se produjo. Ante un abarrotado frontón intervinieron el Marqués de Torrenueva, el de Esquivel o La Cierva. También destacó el del 14 de febrero de 1936 en apoyo del Frente Popular con la participación del político sevillano Diego Martínez Barrios. Histórico se puede considerar también el discurso ofrecido, el 22 de diciembre de 1935, por el ideólogo falangista José Antonio Primo de Rivera, que bajo el titulo de «Ni derechas ni izquierdas: España» —para algunos autores, el discurso más importante de su carrera política— supondría una de sus últimas apariciones públicas antes de su fusilamiento. Aquel frontón sevillano fue fiel testigo de la vida política de los convulsos años 30. Ahora permanece en el letargo más absoluto a la espera de que el Ayuntamiento le dé uso.

 
Informacion