Abc Sevilla / 11/07/2021
Silvia Tubio
El coronel de caballería Miguel Ángel Pérez Bravo está militarmente en la reserva pero activamente ejerciendo como director del Museo Histórico Militar de Sevilla, el primero de España en número de visitas en comparación con el resto de centros de su categoría y naturaleza. Pérez Bravo tomó las riendas del museo en octubre del año pasado, poco antes de que este rincón de la Plaza de España, desconocido para muchos sevillanos, cerrara sus puertas para afrontar su primera gran renovación desde que se inaugurara en 1992.
El pasado 17 de junio volvió a abrir al público, aunque parcialmente. En estos momentos los visitantes pueden recorrer dos salas que han sido reorganizadas para ganar en amplitud y calidad expositiva. Detrás de esta reforma hay también un trabajo de selección entre las más de 3.000 piezas que el museo ha ido acumulando en estos años. Es ahora un buen momento para charlar con el responsable de esa transformación que está viviendo un centro museístico que busca difundir la historia militar como parte indisoluble de lo que fue, de lo que es hoy este país, y más concretamente Sevilla, heredera de una larguísima tradición como gran plaza castrense. ¿En qué está consistiendo la renovación aún por terminar del museo?
Este museo venía reclamando desde hace mucho tiempo un cambio en su discurso museístico. Existía el problema que para llevarlo a cabo necesitábamos de almacenes para guardar las piezas. A lo largo de los años hemos ido acumulando muchos fondos. La reforma que estamos acometiendo persigue que el visitante no se pierda entre un volumen excesivo de piezas. Por eso queremos mostrar sólo una parte pero de manera más didáctica. Aprovechamos la pandemia y la caída de la actividad para iniciar la reforma, junto con la oportunidad que nos brindaron al cedernos unos espacios para almacenar los fondos.
Se ha optado por una reapertura parcial, ¿por qué?
Podíamos haber optado como el Museo Arqueológico, que ha estado cerrado varios años, pero entendíamos que Sevilla no podía estar tanto tiempo sin este museo y que sería más interesante ir abriendo salas conforme se renovaran. Quien lo conociera antes, cuando vuelva, se va a encontrar ahora con dos estancias mucho más amplias y con una mejor organización de los fondos.
¿Cuándo se espera que concluya toda la reforma?
Esto es un trabajo muy lento no sólo por todo lo que conlleva mover piezas que son bien de interés cultural, sino también por la situación económica que tenemos, que no es buena. Pero nuestra intención es poder abrir una sala en el invierno que viene; que en realidad son dos sobre la Real Fábrica de Artillería. Se va a hacer una muestra de armas ligeras muy relevante porque este museo tiene una de las mejores colecciones de España. Y una muestra también de ametralladoras, incluso piezas que portaban los aviones durante la primera mitad del siglo XX. Y en esa sala estará además el símbolo de este museo, que es un cañón pedrero que está muy bien conservado. Es la pieza más antigua que tenemos, data del siglo XV.
¿Y cómo llega esa pieza aquí?
Como la mayoría de las piezas que inicialmente se incorporaron al museo cuando se abrió en 1992. Entonces se crea con los fondos de la Fábrica de Artillería, de la Pirotecnia y de la Maestranza de Artillería que cierran definitivamente en ese año. Después recibiríamos fondos procedentes del desmantelamiento de regimientos dentro del Plan Norte como los de Soria 9, Sagunto 7 o Raca 14. Así fuimos configurando la colección permanente hasta que ha llegado un momento que teníamos muchas piezas, demasiadas para el espacio expositivo que disponemos.
¿Cuantas piezas forman parte del museo?
Tenemos 3.700 y la idea es exponer una cuarta parte e ir renovando periódicamente los fondos que se exponen, también siguiendo las directrices que nos marca el Instituto de Historia y Cultura Militar sobre qué acontecimientos se deben destacar cada año.
¿Quien acuda ahora mismo al museo, qué puede ver?
La primera sala es la sala histórica. En ella el visitante lo primero que se va a encontrar es una maqueta de la conquista de Sevilla. Se va a poder trasladar al 23 de noviembre de 1248 cuando entraron las tropas de Fernando III. Esa maqueta suscita mucho interés de los sevillanos porque sienten la curiosidad de buscar donde quedaba su barrio con respecto a las distintas puertas de la muralla o por donde iba el arroyo Tagarete, que todo el mundo sabe lo que es pero pocos sabrían ubicarlo bien en el mapa actual. A él le debe su nombre la calle Arroyo.
Hay también una colección de armas blancas y de fuego de la época de la Sevilla de las Indias. También hay una colección muy curiosa de botonaduras de los uniformes del ejército español napoleónico y del ejército inglés. Y hay un espacio dedicado a los héroes de la batalla de Taxdirt.
«Si la gesta de Taxdirt la hubieran protagonizado los americanos tendríamos mil películas» «Este museo es el único sitio donde el visitante puede ver cómo fue la construcción original de la Plaza de España» Es muy probable que muchos desconozcan la vinculación sevillana con esa hazaña militar.
Pues sí. Muchos nos preguntan por qué aparece en este museo y es que el regimiento que estuvo en esa batalla era el de Cazadores de Alfonso XII, que tenía su base en el cuartel de la Puerta de la Carne. Le rendimos también aquí honores porque en este mismo emplazamiento, antes de que se construyera la Plaza de España, se le impuso al regimiento la Laureada de San Fernando, la mayor distinción militar, por aquella gesta. Vino expresamente Alfonso XIII a imponerla.
Esos héroes se recuerdan todos los años en Capitanía, ¿por qué esa gesta fue tan importante?
En la Guerra del Rif, en 1909, durante la protección de la construcción de los ferrocarriles mineros de Melilla, España sufre una gran pérdida de tropas que tiene una gran repercusión en la península. se mandan muchos refuerzos para asegurar la zona. Durante la campaña de 1909, en un avance del Ejército español para tomar el cabo de Tres Forcas, los españoles se ven rodeados por tropas rifeñas, que eran muchos más. Se detienen y en el momento de hacer un relevo, los rifeños aprovechan para atacar. El general Tovar, que mandaba esa fuerza, se da cuenta que iba a ser una masacre. Tan sólo había en reserva 65 caballos del regimiento de Cazadores. A su ayudante, el teniente coronel Cavalcanti le dice que tome esos caballos y que disponga. Esos jinetes se enfrentaron a 1.500 militares. Tras la primera carga consiguieron hacerles huir y pudieron hacer hasta una tercera carga, ya sólo con 20 caballos para defender a las tropas. Lograron salvar muchas vidas. Esa acción se conoció en todo el mundo porque hubo presencia de periodistas y es ejemplo de carga de caballería. Si lo hubieran hecho los americanos tendríamos mil películas sobre aquello.
¿Tiene la sensación de que este museo es un gran desconocido?
Sin duda. Creo que no le hemos dado la debida difusión. Pero también hay cierta reticencia a lo militar. Gente que piensa aún que a través de este museo lo que pretendemos es captar cuando es todo lo contrario. Aquí lo que pretendemos es mostrar la historia del Ejército, de las unidades, que es en definitiva la historia de España. Decía San Agustín que no se puede amar lo que se ignora. Y nosotros lo que queremos es acabar con esa ignorancia. Si conseguimos que los ciudadanos quieran a España a través del conocimiento de su historia, estaremos satisfechos.
¿No hay cierto complejo también de las administraciones a la hora de difundir la cultura militar?
Creo sinceramente que todo se debe al desconocimiento. Hoy vivimos en la inmediatez y nos estamos olvidando de la historia.
Sevilla tiene una larguísima tradición militar, ¿no se está perdiendo ese conocimiento en las generaciones más jóvenes?
En esto trabajamos porque al final este museo es prácticamente el único espacio donde pueden entrar libremente los ciudadanos y conocer esa realidad. En las salas que vamos abrir va a ver un espacio para la escuela de pirotecnia donde muchos sevillanos se formaron y dieron sus primeros pasos en oficios como la carpintería o la metalurgia. Eran talleres donde además trabajaban muchas mujeres.
No sólo hubo cigarreras entre esas pioneras en el mercado laboral sevillano.
Tenemos muchas imágenes que atestiguan la labor inmensa que hacían sobre todo engarzando la munición, montando los disparos o separando la pólvora. Era el trabajo más minucioso.
¿Cuántas visitas recibe al año el museo?
En 2019 tuvimos unas 100.000 visitas. En el 2020, con la pandemia, no es muy representativo. Si comparamos las cifras de 2019 es el primer museo de su categoría, entendiendo como tales los museos históricos militares situados en las antiguas regiones militares. Hay siete en toda España. El siguiente es el de La Coruña que tiene 40.000 visitas. Este museo tiene más visitas que el Museo Naval o el Aeronáutico, ambos de Madrid, que son de mayor categoría. En estos primeros días ya estamos duplicando el número de visitas de 2020.
La ubicación en la misma Plaza de España es clave ¿no?
Mucho. Estar aquí en un monumento capital es muy importante. Y en este sentido, este museo es el único espacio donde aún se puede ver cómo estaba construida la Plaza de España. El visitante puede ver los techos originales y las columnas metálicas. Por eso visitar el local del museo ya de por si es interesante. Esto es algo que desconocen muchas personas.
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