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2021

La pléyade que alumbró la Sevilla de Murillo PDF Imprimir E-mail

Abc Sevilla / 18/08/2021

Andrés González- Barba

Cuando el comercio con las Indias comenzaba a entrar en decadencia, Sevilla vivió, a partir del segundo tercio del siglo XVII, una época de esplendor en lo que se refiere a las letras, las artes y el pensamiento en general. En esos años surgió una pléyade de hombres extraordinarios liderada por Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682), que abanderó la escuela de pintura barroca hispalense, revolucionándola hasta unos extremos impensables. Alrededor de este gran maestro brillaron otras personas que engrandecieron la ciudad.

Una figura de enorme importancia para comprender el esplendor artístico de la capital hispalense en el XVII fue Justino de Neve (1625-1685), sacerdote y canónigo de la Catedral. Además, fundó el Hospital de los Venerables Sacerdotes y tuvo un papel esencial en el proceso de la canonización del rey Fernando III en 1671. Pero sobre todo es muy conocido por la gran amistad que tuvo con el pintor de las inmaculadas. Fue, de hecho, un gran mecenas y coleccionista de arte, llegando a reunir 160 obras, de las que dieciocho eran de Murillo. Esa admiración que sentía hacia el artista hizo que le encargara unas pinturas para la iglesia de Santa María la Blanca cuando el templo se reformó en 1665. En concreto, los lienzos fueron 'El sueño del patricio' y 'El patricio Juan y su esposa ante el papa Liberio'.
En octubre de 2012 se organizó en los Venerables la exposición 'Murillo y Justino de Neve. El arte de la amistad', en donde se pudieron ver dieciséis lienzos de la colección personal del canónigo sevillano, entre los que destacaban la famosa 'Inmaculada' de los Venerables, uno de los cuadros que robó el mariscal Soult cuando las tropas francesas entraron en Sevilla en 1810.

Otro de los personajes imprescindibles para conocer la Sevilla del siglo XVII es Miguel Mañara (1627-1679), que pertenecía a una familia muy acomodada. Entre otros importantes cargos desempeñó el papel de caballero veinticuatro de Sevilla, por lo que era miembro de la corporación municipal, al igual que Diego Ortiz de Zúñiga (1633-1680). Tras el fallecimiento de su esposa en 1661 y al no tener ningún hijo a su cargo, la vida de Mañara dio un giro de ciento ochenta grados, decidiendo entregarse a una existencia totalmente contemplativa. En 1662 ingresó en la hermandad de la Santa Caridad, de la que fue elegido hermano mayor en diciembre de 1663. Desde entonces su propósito fue la creación de un hospicio que más tarde transformará en el Hospital de la Santa Caridad, un gran edificio con un templo anexo. Este fue el impulsor de la iglesia de San Jorge. El retablo es de Bernardo Simón de Pineda y en su parte principal destaca la escena del escultórica del 'Entierro de Cristo', obra maestra de Pedro Roldán (1624-1699).


La amistad que tenía Mañara con Murillo y Juan de Valdés Leal (1622-1690) hizo que les encargara una serie de pinturas. Del primero destacan obras como 'Abraham recibe a tres ángeles', 'El retorno del hijo pródigo', 'El levantamiento del tullido', 'La liberación de San Pedro' y 'Santa Isabel de Hungría curando a los tiñosos', pertenecientes a la serie de Murillo sobre la misericordia. A los pies del templo se hallan dos de las obras maestras de Valdés Leal que contienen una profunda meditación sobre la muerte y los acontecimientos espirituales que le suceden: 'Finis gloriae mundi' e 'In ictu oculi', en el trascoro. También de este mismo artista se encuentra 'El triunfo de la Santa Cruz'.

Importantes encargos
Otro gran artista de esa Sevilla del XVII fue Pedro Roldán, que mantuvo una relación de compañerismo con Murillo y con todo el círculo de intelectuales de aquella época. En ese sentido, Valdés Leal fue padrino de la cuarta hija del escultor, Isabel. Roldán fue alumno, entre 1662 y 1672, de la Academia de Arte que fundara Murillo en 1660, institución que fue el germen de la futura escuela de Bellas Artes. Para el Hospital de la Caridad, y bajo el amparo de Miguel Mañara, realizó esculturas sobresalientes como el 'Santo entierro', el 'San Jorge', 'San Roque' y el 'Cristo de la Caridad'. La amistad y admiración que sentía Justino de Neve hacia Pedro Roldán permitió que el canónigo le encargara dos obras muy destacadas para la iglesia de los Venerables. Se trata de las esculturas de 'San Pedro' y 'San Fernando', que están situadas al pie de la nave debajo del coro.

Coleccionista y amigo de artistas
Justino de Neve, que era un gran mecenas y coleccionista de arte, realizó encargos a Murillo, Valdés Leal y Pedro Roldán
La obra de Valdés Leal supone un contrapunto a la de Murillo, ya que mientras el primero representaba una estética más tenebrista en donde se reflexionaba sobre temas como la muerte y el paso del tiempo, el segundo se decantó por unos tonos más coloridos y alegres, representando escenas, por lo general, con una iconografía más amable. Aparte de las importantes pinturas que Miguel Mañara le encargó para la iglesia de San Jorge del Hospital de la Caridad, hermandad a la que también pertenecía Valdés Leal, el pintor realizó otros trabajos bajo el auspicio de Justino de Neve. El mecenas le encargó para el Hospital de los Venerables la decoración de la iglesia a base de hagiografías en las paredes y trampantojos en las bóvedas. Aunque fueron diseñadas por este maestro, finalmente la ornamentación fue realizada por su hijo Lucas Valdés. Valdés Leal sí se ocupó de la techumbre de la sacristía con el 'Triunfo de la Cruz', un soberbio trampantojo que invita al clero a llevar una vida santa.

En esta pléyade de sevillanos ilustres no podía faltar Diego Ortiz de Zúñiga (1633-1680), una de las figuras menos conocidas y estudiadas del barroco hispalense aunque fuera el gran historiador sevillano del siglo XVII. A ese respecto, fue autor de un libro imprescindible como los 'Anales eclesiásticos y seculares' (1677), obra fundamental para conocer la historia de la capital hispalense desde los siglos XIII al XVII, según apunta el profesor Juan Cartaya Baños en su reciente publicación 'La nobleza de las letras. Don Diego Ortiz de Zúñiga, un historiador en la Sevilla del Seiscientos' (Editorial de la Universidad de Sevilla). Ortiz de Zúñiga tuvo una intensa relación de amistad con Murillo.En noviembre de 2017 fue hallado en Gales un retrato que del historiador realizó el gran maestro en torno a 1653. A Murillo le encargó varias obras, al igual que a Valdés Leal. Además, Ortiz de Zúñiga, que era hermano de la Caridad, promovió el encargo del retablo mayor de la iglesia de San Jorge a Pedro Roldán.

 
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