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2021

El futuro museo de San Luis expondrá las piezas escondidas de la Diputación de Sevilla PDF Imprimir E-mail

Abc Sevilla / 26/05/2021

Javier Macías

La Diputación de Sevilla tiene un patrimonio de bienes muebles que está disperso y, en la numerosos casos, oculto. La mayoría de estas piezas están depositadas en el Museo de Bellas Artes, un grupo selecto se expone en la Casa de la Provincia pero, en los almacenes de este último inmueble, hay una colección de obras de arte inmensa que permanece guardada en cajas. San Luis de los Franceses, que es la joya de esta administración, es el único lugar que se ha conservado tal cual se creó en el siglo XVIII, es el lugar elegido para crear un Museo Provincial.

Como ya informó ABC hace unas semanas, la Diputación pretende que en el noviciado del antiguo complejo jesuita se puedan exponer piezas del patrimonio histórico que tengan valor artístico. En principio, mientras se habilitan el resto de salas, en el refectorio -ya concluida- y la De Profundis -cuyas obras están en licitación-, se va a contar la historia del propio monumento, su contexto histórico y su evolución, mediante pintura, escultura, documentos y obra suntuaria.
El germen del proyecto de musealización de San Luis, que aún no está redactado, es una ponencia del profesor Juan Luis Ravé, con motivo de los 200 años de historia de la Diputación. Este autor sugirió que ese patrimonio oculto y disperso salga a la luz, separando los más relevantes, recuperando y completando las series de cuadros desmembradas y habilitando un espacio para la exposición permanente y temporal de estos fondos. La intención es que sea algo semejante a la colección que muestra el museo de la Santa Casa da Misericordia de Lisboa, la iglesia jesuita más importante de la capital portuguesa.

La Diputación hizo suya la idea de Ravé y ya ha adaptado estas dos primeras salas, que están en la primera planta junto a la capilla Doméstica, a la espera de que progresivamente se vaya ampliando este museo con las otras salas clausuradas. «Hay obras descontextualizadas y custodiadas en los almacenes que pueden servir para completar la riqueza cultural de aquel conjunto, vincular especialmente los edificios singulares, explicando otros aspectos de la sociedad barroca que los generó y dando contenido a los amplios espacios del antiguo noviciado». El profesor diseñó un argumento en el que, primero, hubiese una sección dedicada a la beneficiencia histórica en Sevilla: los hospitales o la Casa Cuna. Otra sección se enfocaría a la educación en el antiguo Régimen, desde los colegios jesuitas a las instituciones educativas provinciales del siglo XX. Ambas secciones permitiría incluir la mayor parte del patrimonio de interés que la Diputación ha reunido en dos siglos, sumándole una tercera para que sería esta institución como promotora de las artes.

Ravé apunta que, al principio, se puede empezar por lo más básico, que sería aprovechar las obras de arte en buen estado de conservación, completando estos argumentos y acompañándose de una programación de exposiciones temporales. Así, de las 612 pinturas registradas en inventario, «no serían dignas de ser expuestas más de unas 150», afirma. Y, en cuanto a las cien esculturas, se colocarían 20; de las 500 piezas textiles, unas 40; y, de los 200 piezas de platería, otras 40. En total, la muestra podría albergar entre 200 o 250 objetos, «aunque en los primeros años no podrían llegar ni a los 100».

Las piezas a exponer
Entre las pinturas más importantes que podrían exponerse están las siguientes: 'Llanto sobre Cristo muerto' atribuido a Lucás Valdés; el 'Apostolado' de Esteban Márquez, que procede precisamente de San Luis, como los lienzos de San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier, de Domingo Martínez; un San Ambrosio del círculo de Herrera el Viejo o la 'Magdalena penitente' que está muy deteriorada y se atribuye al 'joven' Murillo.

En cuanto a las esculturas, sobresale una Virgen con el Niño anónima de entre el siglo XVI y el XVII, el San Lázaro que presidía la iglesia del hospital del mismo nombre, atribuido a Roque Balduque o un Niño Jesús de los hermanos Ribas. A estas piezas se le suman capas pluviales, casullas bordadas, cálices, custodias u coronas de buena factura y, también, obras contemporáneas de Bacarisas, Gonzalo Bilbao, Maireles, Juan Valdés, Ricardo Comas, Gordillo, Carmen Laffón, Pérez Villalta o Joaquín Sáenz, entre otros.

 
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