ABC SEVILLA / 14/12/2021
Javier Macías
Mientras que las administraciones públicas han sido incapaces de mantener su patrimonio en buen estado, la Iglesia de Sevilla ha logrado que todos sus templos estén abiertos y restaurados sin ningún tipo de subvención, pese a la anterior crisis económica y la que ha derivado de la pandemia del coronavirus. La Archidiócesis, con sus propios recursos, donaciones y aportaciones de los fieles y las hermandades, es la única gran institución de la ciudad, junto con la Universidad de Sevilla, que tiene hechos los deberes. Las cuatro únicas iglesias que han estado clausuradas en los últimos años están afrontando ya su rehabilitación.
Son los casos del Sagrario de la Catedral, Santa Clara, Santiago y San Pedro. Esta última, que se cerró de urgencia antes de las vacaciones de verano por el mal estado de las cubiertas, ya está abierta al culto mientras se ultiman unos trabajos que han impedido que los titulares de la hermandad del Cristo de Burgos regresen de su capilla-casa hermandad donde se encuentran desde entonces. La parroquia, con sus propios fondos y donaciones de sus feligreses, ni siquiera ha tenido que ser clausurada más allá de lo que han durado los trabajos. Un caso similar ocurrió en San Roque hace unos años cuando una inspección técnica obligó a su cierre de urgencia por problemas estructurales que fueron solucionados de forma inmediata. O, más recientemente, con la iglesia de los Terceros, cuyas obras las sacó adelante la hermandad de la Cena, y que han devuelto todo el esplendor al viejo convento de la calle Sol. Lo mismo ha pasado con la iglesia de Santiago, cedido a la hermandad de la Redención hace 50 años, y que está en obras desde el pasado mes de mayo para la rehabilitación de las cubiertas entre otros trabajos como el desprendimiento de los frescos o ldesperfectos en las columnas que elevaban el presupuesto global a 400.000 euros, financiados por la propia corporación y la Archidiócesis. Las obras concluirán en 2022 y se han acometido sin que en ningún caso el templo fuera declarado en ruinas ni peligrase su estabilidad.
Dos templos simbólicos Más problemas ha tenido la parroquia del Sagrario, que tuvo que cerrar por problemas de fisuras en los muros que afectaban a su estructura en noviembre de 2019. Entonces, la Archidiócesis había adjudicado ya las obras, que comenzaron sin dilación pero que quedaron paralizadas por la pandemia. Los 1,6 millones de euros con los que se habían presupuestado los trabajos eran imposibles de financiar ante el cierre de la Catedral a la visita cultural. Por ello, durante dos años han estado frenadas, junto con la rehabilitación de la cara norte de la Giralda, ante la falta de ingresos por la ausencia de turistas. Sin embargo, la Archidiócesis, junto al Cabildo Catedral, ha sido capaz de reanudar las del Sagrario, a las que ha dado prioridad, y que acometerá con sus propios fondos una vez se ha ido recuperando la normalidad. La Catedral, que ha restaurado todo su patrimonio en los últimos años, no ha recibido un solo euro de dinero público.
Por último está el caso de Santa Clara. La vieja iglesia del convento del mismo nombre lleva dos décadas clausurada por el incumplimiento del contrato por parte del Ayuntamiento. La Archidiócesis cedió el cenobio a cambio del solar donde hoy se levanta la casa sacerdotal y la obligación, por parte de la administración local, de restaurar la iglesia para el culto. Esto último quedó pendiente hasta que, hace tres años, el gobierno municipal aprobó las partidas presupuestas que se elevan por encima de los tres millones de euros en tres anualidades, con las que por fin el Arzobispado ha podido emprender los trabajos. El anterior arzobispo, monseñor Juan José Asenjo, se fue dejando encarrilada la obra y, el actual, monseñor José Ángel Saiz Meneses, la inaugurará a finales del año 2022 o principios de 2023. Con ella, todos los templos de Sevilla tendrán las puertas abiertas.
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