Santa Catalina necesita tres millones de euros para su recuperación integral, uno de ellos de forma urgente. Está es una realidad que pesa sobre un monumento religioso que parece desmoronarse entre abandonos y desidias, cuyo aspecto exterior deteriorado ha pasado a formar parte del paisaje cotidiano de inmuebles históricos olvidados de la ciudad. De momento, lo más perentorio es invertir ese millón de euros en trabajos de cimentación, ya que algunas de sus columnas presentan hundimientos de hasta ocho centímetros. Por el momento, el Arzobispado ha destinado este año 500.000 euros a las obras en espera de otro paso adelante de las administraciones, que, por su parte, tienen pendiente liquidar 364.000 euros que Palacio tuvo que adelantar en las dos primeras fases de las obras. Concretamente, 270.000 corresponden al Ayuntamiento —por la redacción del proyecto de obras de la segunda fase—y 94.000 a la Junta.
El arquitecto encargado de los trabajos desde el cierre del templo, Francisco Granero, que presentó el proyecto de restauración integral en diciembre de 2010 al Arzobispado, aseguró a ABC de Sevilla que hace falta urgentemente una intervención en la cimentación para mantener la estructura, en la que ya ha podido retirar los andamios, añadiendo que cuatro de sus pilares se han hundido entre seis y ocho centímetros. Se trata de una actuación de emergencia que habría que realizar este mismo año para que toda la cimentación quedara en perfecto estado en espera de la restauración integral del templo, cuyo coste calculado de tres millones, se dirige también a la intervención en los retablos, que desde el comienzo de las obras permanecen tapiados para evitarles daños mayores.
El Arzobispado, con una decisión tomada en el Consejo Económico Episcopal, ha dado un paso al frente y ha presupuestado para este año al menos el citado medio millón de euros para este inmueble, una cantidad que puede aportar gracias a los buenos resultados económicos que el turismo ha supuesto en las visitas a la Catedral, según anunció el secretario general de la Archidiócesis, Francisco Román, quien espera «recuperar» lo adeudado a Palacio por las administraciones, siendo «lo razonable volver a reinvertirlo en Santa Catalina». Román añadió, además, que el Arzobispado ha tenido que afrontar el pago de 170.000 euros, fuera de convenio, para solventar situaciones que se han presentado en el transcurso de los trabajos, obras de consolidación y apeo, un problema con los transformadores, o el pago del «costoso» alquiler del andamiaje del interior de la iglesia, que ya ha podido ser retirado.
El contexto de la crisis
D En este contexto de edificios religiosos propiedad del Arzobispado que requieren conservación y que no cuentan con aportaciones económica ni de la Junta ni de los propios muncipios en los que se encuentran porque no se han firmado los convenios proyectados, y el de la crisis generalizada y la falta de presupuestos, que han hecho desaparecer prácticamente la ayuda de las administraciones, sitúa Francisco Román, la urgencia general de las obras en Santa Catalina que, pese a preocupar a algunos sectores políticos y sociales de Sevilla, no acaban de completarse para lograr su recuperación integral. Aunque el alcalde, Juan Ignacio Zoido, haya asumido el convenio firmado por su antecesor, y que anunció a este periódico en julio del pasado año, que buscaría la ayuda del Estado, de la Junta a y la sociedad civil, a la que se uniría la aportación del Ayuntamiento. En cualquier caso, desde la Gerencia de Urbanismo se ha comunicado al Arzobispado que este año se haría el
esfuerzo de realizar una aportación. No obstante, la falta de liquidez municipal obligaría a la búsqueda de financiación privada para completar definitivamente la recuperación de Santa Catalina, de la que, hoy por hoy, en la sociedad civil sólo mantiene su defensa incansable el grupo creado en facebook por José Javier Comas González, quien recuerda en la red social cada día el tiempo que lleva cerrada la iglesia.
Así las cosas, la Archidiócesis espera, aún viendo la situación difícil y con el propósito de no tirar la toalla —«porque esto va más lento de lo que desearíamos», según Román—, la llegada de esa partida por parte de la Gerencia de Urbanismo, mientras que Cultura ya ha expresado su intención en varias ocasiones de no invertir nada más en el templo mientras Palacio no hiciera algún tipo de aportación. Ahora, las cartas vuelven a estar sobre la mesa en espera de dar una solución definitiva a Santa Catalina.






