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Hace unas semanas contamos en este espacio cómo los ambientes académicos andaban revueltos por causa de un soneto en el que se dirimían diferencias irreconciliables entre dos bandos sobre cuestiones arquitectónicas de actualidad. Ahora, de nuevo en los cenáculos literarios se hacen cábalas sobre quién se esconde tras la firma de Cástor Pólux, el que adopta el nombre de los mitológicos hermanos gemelos y de cuyo numen ha salido a la luz este otro soneto titulado ‘A la torre Zoido-Monteseirín’, que transcribimos a continuación sin quitar ni una letra: “Nunca viose en el mundo tal vileza,/ nunca se tornara en despojo maravilla,/ cual se trocara el cielo de Sevilla/ en desolado erial con tal presteza/. Nunca viose munícipes tan legos/ como Monteseirín, lerdo atrevido,/ y el juez inane, de soberbia henchido;/ ante el prodigio fueran ambos ciegos./ A la torre, el compás, el campanario,/ a la callada historia, al glauco río,/ hurtáronle la gracia y el respeto/. La gloria de ayer, es hoy osario;/ el sociata iniciara este calvario; la puntilla le dio Zoido el cateto”.
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