Las licencias para ejercer la venta ambulante en los mercadillos de Sevilla no están expedidas directamente por el Ayuntamiento. El delegado de Infraestructuras para la Sostenibilidad, el comunista Antonio Rodrigo Torrijos, decidió ceder la gestión de dichos mercadillos a dos asociaciones y son éstas las que se encargan de cobrar las tasas y entregar las acreditaciones a los vendedores, en las que se incluye el membrete municipal pese a que ningún departamento público las supervisa. La Asociación de Comerciantes Ambulantes (ACA) y la Asociación de Vendedores Ambulantes Madre de Dios (AVAM) se reparten los mercadillos gracias al acuerdo con Torrijos. ABC ha podido comprobar «in situ» cómo llevan a cabo el cobro de las tasas: varias personas recorren el recinto puesto por puesto requiriendo el pago a cada vendedor y expidiéndole un recibo con la cantidad entregada. Al final del año, cada uno tiene que haber pagado 600 euros. Sin embargo, la ordenanza fiscal del Ayuntamiento recoge claramente que la tasa impuesta para el ejercicio de la venta ambulante es de 0,54 euros por metro cuadrado y día. Teniendo en cuenta que los puestos tienen una media de diez metros cuadrados y que los mercadillos se montan una vez a la semana, es decir, a lo largo de 52 días, el pago anual que está obligado a realizar cada vendedor es de 280 euros, aproximadamente. En el caso de que los mercadillos se monten los sábados y los domingos, como ocurre en el Charco de la Pava, la tarifa es de 120 euros cada trimestre.