La Real Fábrica de Artillería es un Bien de Interés Cultural que cuenta con el máximo nivel de protección. Ello, junto a las particulares características del inmueble, compuesto entre otros pabellones, por seis salas de grandes dimensiones tanto en superficie como en altura y a que las cubiertas más valiosas presentan un estado muy delicado, complican la rehabilitación y puesta en uso del monumento de arquitectura industrial.
Por ello, distintos expertos en Patrimonio de la ciudad advirtieron ayer que para instalar allí las oficinas de la Gerencia de Urbanismo que estaban previstas en la Torre Pelli, como ha sugerido el delegado de Urbanismo, Maximiliano Vílchez, es preciso el visto bueno de la Delegación de Cultura y de la Delegación Provincial de Patrimonio de la Junta.








